Los conflictos familiares aún no son una catástrofe. El divorcio, sin embargo, es un verdadero tsunami familiar. Con demasiada frecuencia, este desastre matrimonial es provocado por el deseo de resolver todos los problemas acumulados “de un plumazo”, de una vez por todas. Pero, lamentablemente, el turbulento flujo de emociones ahoga el sentido común que debería haber previsto que los problemas no cesan después de un divorcio; al contrario, aumentan en escala y persisten durante muchos años. Con gran pesar, los niños inocentes, que sueñan con la verdadera felicidad, sufren heridas profundas y traumas que no sanan durante años.
Estadísticas
No es un secreto que, en los últimos años, las estadísticas sobre el estado de los matrimonios siguen siendo desalentadoras. Cada vez más familias se destruyen y un mayor número de hijos se queda con un solo progenitor. El 68-70% de los matrimonios fracasan en los primeros 10-15 años. Con profunda tristeza, vemos cada vez menos parejas de ancianos en las calles que, apoyándose cuidadosamente el uno al otro, pasean tomados de la mano con ternura. Los transeúntes los observan con una sonrisa, conscientes de que han encontrado una familia con una larga trayectoria.
Una gran causa
Los cónyuges encuentran muchas razones diferentes para romper las relaciones familiares. Pero en la mayoría de los casos, todas estas razones pueden resumirse en una sola: LA FALTA DE VOLUNTAD PARA CAMBIAR UNO MISMO Y LA INCAPACIDAD DE PERDONAR. Cada pareja, al comenzar su vida bajo el mismo techo, se enfrenta a la necesidad de aprender a resolver conflictos en medio de emociones acumuladas, irritación o insatisfacción. Si esto no sucede, surge gradualmente la decisión en contra del matrimonio. Lo más terrible es que no se toman en cuenta los intereses de los hijos ni de otros miembros de la familia. Simplemente se rompe la relación y los iniciadores del divorcio se van, pensando que el problema está resuelto. ¡Pero esto es un gran error!
Nadie sale ileso
¡El divorcio es casi siempre un desastre! Afecta todos los aspectos de la vida y apenas es posible imaginar todas las consecuencias hasta que empiezan a vivirse una por una. Así como es imposible prever las consecuencias después de un tsunami, los cónyuges que deciden destruir su matrimonio no pueden predecir con exactitud las pérdidas y desgracias que entrarán en sus vidas y en las de sus hijos. Se puede decir con certeza que nadie ha salido nunca de un divorcio sin sufrir y sin experimentar su impacto terrible y destructor. El estrés post-divorcio afecta más a quien es “dejado” que a quien se “va”. El bienestar emocional de una persona sufre un daño notable durante los siguientes cinco años, generando reacciones negativas duraderas que ni siquiera la muerte de una pareja podría causar.
No es un fin, sino solo el comienzo
Desde el punto de vista legislativo, el divorcio es un evento único, pero desde la perspectiva emocional y psicológica, es una cadena de eventos que conduce a la ruptura de familias, cambios en el estilo de vida, dificultades económicas y una serie de otras crisis. Aunque la palabra “divorcio” implica finalidad, debe entenderse que es un proceso que comienza con la ruptura de los acuerdos matrimoniales y continúa durante mucho tiempo, causando un inmenso dolor a todos los involucrados.
Algunas consecuencias del divorcio
1. Impacto en los hijos
A menudo, los hijos son los últimos en ser considerados en los procesos de divorcio, olvidando que son quienes más sufren. Son las víctimas inocentes de este tsunami familiar. Pierden no solo su familia, sino también su confianza en el futuro y su seguridad. El psiquiatra Carl Whitaker dice: “Cuando se trata de niños, no existe tal cosa como el divorcio”. La lucha por los derechos parentales, las visitas o la custodia no termina con el divorcio.
Los hijos siguen sufriendo las consecuencias emocionales durante 25 años después del divorcio de sus padres. Los datos indican que los hijos de familias divorciadas son más propensos a problemas emocionales como la agresión, el aislamiento, la depresión y la baja autoestima. El 50% de los jóvenes entran en la vida adulta con sentimientos de ansiedad y falta de autorespeto.
2. Trauma psicológico y emocional
El trauma emocional causado por el divorcio es extremadamente dañino y persistente. El sentimiento de pérdida suele conducir a una profunda decepción, amargura y soledad. Las investigaciones confirman que las personas divorciadas son mucho más susceptibles a enfermedades mentales y físicas, ya que el alto nivel de estrés debilita el sistema inmunológico.
3. Ruptura de la estructura familiar
El diseño del Creador para la familia es único: padre, madre e hijos. Solo esta composición puede satisfacer todas las necesidades psicológicas y emocionales de los niños para que en el futuro puedan formar una nueva generación fuerte. Romper la estructura familiar es una revisión del plan del Sabio Creador, lo que trae consigo consecuencias negativas para toda la sociedad. “Todo lo hizo hermoso en su tiempo… todo lo que Dios hace será perpetuo” (Eclesiastés 3:11, 14).
Es deseable que todos los esposos y padres sean sabios al resolver sus problemas familiares y, como resultado, alcancen la felicidad.
Lidia Neikurs


