Las investigaciones han demostrado que es precisamente por la noche, durante el sueño, cuando se produce la cantidad óptima de la hormona vital melatonina, la cual protege al organismo contra la aparición y el desarrollo de tumores malignos.
El Dr. Georges Maestroni y sus colegas de Suiza realizaron un estudio sorprendente: investigaron el efecto de la melatonina en el sistema inmunológico. En uno de los experimentos, los científicos utilizaron dos grupos de ratones infectados con un virus peligroso y sometidos a situaciones de estrés. La única diferencia fue que a un grupo se le administró melatonina. Los resultados fueron asombrosos. Después de 30 días, el 92% de los ratones que no recibieron melatonina murieron. De los que recibieron la hormona, solo murió el 16%. ¡La tasa de mortalidad disminuyó cinco veces!
Además, la melatonina ayuda a gestionar el estrés. Las investigaciones han demostrado que, con un nivel suficiente de melatonina, el cerebro y los sistemas inmunológico y endocrino se unen para restaurar el sistema inmune debilitado por los altos niveles de las hormonas del estrés. También hay evidencia de que la melatonina puede reducir el nivel de colesterol en la sangre y contribuir a la disminución de la presión arterial, ejerciendo un efecto moderador sobre los procesos de excitación.
La melatonina no se acumula en el cuerpo; necesitamos reproducirla cada noche. La mayor cantidad de melatonina se forma por la noche en oscuridad total. En ese momento, su nivel aumenta de 5 a 10 veces, alcanzando su máximo entre las 2 y las 3 de la madrugada.
Por lo tanto, una condición importante para aumentar la producción de melatonina es acostarse más temprano. La famosa escritora cristiana Elena White, quien dedicó mucha atención a promover los principios de un estilo de vida saludable y mantuvo una capacidad de trabajo asombrosa durante muchos años, escribió: «… El sueño antes de la medianoche es el más valioso. Dos horas de buen sueño antes de las doce valen más que cuatro horas de sueño después». Así pues, la oscuridad es una condición fundamental para la formación de melatonina.
Asimismo, hace unos años se descubrió que la iluminación artificial nocturna en la habitación suprime la producción de melatonina, por lo que es importante evitar la luz brillante durante las horas de la noche. Es mejor acostarse temprano para aprovechar la oscuridad nocturna y luego levantarse temprano. Recordemos que la clasificación popular de las personas en «búhos» y «alondras» no tiene base científica, sino que es una cuestión de hábito, y por cierto, uno poco saludable.
Por supuesto, hay situaciones en las que se deben realizar tareas urgentes para la mañana. En tal caso, en lugar de trabajar hasta tarde, es mejor acostarse a las 22:00, levantarse a las 5 de la mañana y cumplir con lo necesario. Además, es bien sabido que entre las 5 y las 6 de la mañana se produce el mayor repunte fisiológico y la mayor capacidad de trabajo del ser humano, pero lamentablemente la gente moderna suele dormir durante ese tiempo.
En conclusión, aumentar el tiempo de exposición a la luz natural, reducir al mínimo el uso de luz artificial y dormir en oscuridad total favorece la formación de melatonina, una hormona capaz de fortalecer la inmunidad, aumentar nuestra productividad y nuestra resistencia al estrés.


