“Vivimos en un tiempo en que debe realizarse una gran obra. Hay hambre en la tierra; las personas tienen hambre del Evangelio puro, y a tales almas se les debe dar el pan de vida. En este caso no hay mejor oportunidad que ofrecer esta obra a colportores consagrados. Miles de libros que contienen la preciosa luz de la verdad presente deben colocarse en los hogares de quienes viven en las grandes ciudades” (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902).
“Nuestros periódicos se imprimen con benditas verdades bíblicas que salvan el alma. Muchos podrían ayudar en la venta de nuestras publicaciones periódicas. El Señor nos llama a todos a esforzarnos por salvar a los que perecen. Satanás procura engañar incluso a los escogidos, y ahora es el tiempo de trabajar velando. Nuestros libros y periódicos deben presentarse ante la atención del pueblo, y por medio de ellos la verdad evangélica para este tiempo debe proclamarse sin demora en nuestras ciudades. ¿No asumiremos nuestro deber?” (Testimonios para la Iglesia, t. 9, p. 63).
Literatura de Salud
“Colportores, debéis llamar la atención de aquellos a quienes visitáis hacia nuestras publicaciones sobre la salud, hablándoles de la valiosa instrucción que se encuentra en estas obras, especialmente en relación con el cuidado de los enfermos y el tratamiento de diversas enfermedades. Decidles que al estudiar y aplicar estos consejos, sus familias estarán sanas. Dirigid sus mentes a Aquel que creó y sostiene la vida en una estructura tan maravillosa como es su cuerpo. Explicad cuán importante es para cada familia comprender la ‘ciencia’ de la vida saludable. Decidles que debemos cooperar con Dios en el cuidado de nuestras facultades mentales y de los diversos órganos.
Decidles que los libros que ofrecéis darán muchas instrucciones valiosas sobre los principios de la salud, y al aplicarlos podrán evitar mucho sufrimiento y ahorrar los recursos necesarios para pagar a los médicos. Hacedles saber que estos libros contienen consejos que no se pueden obtener de un médico en el corto tiempo de su visita” (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902).
“Cuando los jóvenes se dediquen al colportaje con un gran deseo de salvar a sus compañeros, verán almas convertidas. Esta obra traerá una rica cosecha para el granero del Señor. Que trabajen como misioneros, difundiendo las Buenas Nuevas y orando constantemente por más luz y conocimiento, para que puedan consolar a tiempo a todos los fatigados. Los jóvenes deben aprovechar toda oportunidad para hacer obras de misericordia, recordando que al hacerlo están cumpliendo la comisión del Señor… En su trabajo, los colportores siempre deben llevar consigo varios libros sobre la salud, porque la reforma pro salud es la mano derecha del Evangelio” (Southern Watchman, 15 de enero de 1903).
Valoremos Cada Página
“Durante el milagro de la alimentación de la multitud con unos pocos panes y peces, el alimento se multiplicó al pasar de las manos de Cristo a quienes lo recibían. Así será en la circulación de nuestra literatura. Al ser transmitida, la verdad de Dios se multiplicará grandemente. Y así como los discípulos, por indicación de Cristo, recogieron los fragmentos para que nada se perdiera, así nosotros debemos valorar cada hoja que presente la verdad para nuestro tiempo. Es difícil estimar la influencia que incluso una sola página que contenga el Mensaje de los Tres Ángeles puede tener sobre algunos lectores que buscan la verdad” (Southern Watchman, 5 de enero de 1904).
ELENA G. DE WHITE, El Servicio Cristiano, pp. 213–216


